De manera cotidiana y a través de pequeños gestos, tales como la oración y el saludo a Jesús o a María antes de comenzar la jornada, la bendición de los alimentos al comer, el agradecer a Dios por los dones que recibimos, las celebraciones, y la incorporación de hábitos y valores cristianos, se aprenden las verdades de fe y a vivir la amistad con Jesús. Son vivencias que, junto a sus compañeros, docentes y a las otras familias, ayudan a los niños a crecer en la fe.